LONDRES, Reino Unido.- Encorvado en el asiento trasero de su Range Rover, con los ojos rojos, la imagen de Andrés Mountbatten-Windsor visiblemente afectado, mientras el auto deja atrás la comisaría de Aylsham, en el condado de Norfolk, Inglaterra, es histórica.
La foto fue tomada por el reportero gráfico Phil Noble, de la agencia Reuters. La imagen del hermano menor del rey Carlos III del Reino Unido tras una jornada de interrogatorios por acusaciones de haber enviado documentos gubernamentales confidenciales al financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, recorrió el mundo.
Cuando la noticia de la detención se conoció en la madrugada del jueves, Noble, con base en Manchester, emprendió un viaje de seis horas hacia el sur, rumbo a Norfolk. Se sabía que el ex príncipe había sido arrestado en ese condado y en la zona había unas 20 comisarías donde potencialmente podría haber sido llevado. Siguiendo una pista, Noble se dirigió a la estación policial del histórico mercado de Aylsham. Allí no ocurría demasiado, relató. Había un par de periodistas más en el lugar, entre ellos la videorreportera de Reuters Marissa Davison.
Un llamado
Pasaron seis o siete horas. Cayó la noche. Y seguía sin haber movimientos. Noble decidió irse a dormir y empezó a alejarse por la ruta. Minutos después, recibió un llamado. Los vehículos de Mountbatten-Windsor acababan de llegar.
El futuro judicial del ex príncipe Andrés abarca desde una multa a la prisiónNoble regresó justo a tiempo para ver salir los dos autos, a gran velocidad. En el primero viajaban dos policías, por lo que apuntó su cámara y el flash hacia el que lo seguía. Disparó seis veces: en dos tomas aparecían agentes, dos salieron en negro, una quedó fuera de foco. Pero una capturó la dimensión inédita del momento: por primera vez en la historia moderna, un miembro de alto rango de la realeza era tratado como un ciudadano común ante la ley.